Entre la técnica, la sensibilidad y la evolución del consumidor, el café vive uno de sus momentos más decisivos.
En una industria en plena transformación, donde conviven tradición, innovación y nuevas formas de consumo, el futuro del café ya no se define desde un único ángulo. Se construye desde múltiples miradas, experiencias y formas de entender lo que significa realmente una buena taza.
En esta pieza reunimos dos voces con enfoques distintos pero complementarios:
Kim Ossenblok, Estudio de Café Online referente en formación y sensibilidad cafetera, y Jossiana Bernardes, desde la innovación y el laboratorio en ID Coffee Lab.
Dos perspectivas que, desde lugares diferentes, coinciden en algo esencial: el café está cambiando — y quienes lo entiendan, marcarán el camino.
1. ¿Hacia dónde ves que se dirige la industria del café en los próximos años?
Kim Ossenblok
La industria avanza hacia una mayor sofisticación, pero también hacia más ruido. Hay más oportunidades que nunca —origen, comercio, transformación, servicio, educación— y al mismo tiempo menos mapa mental para ubicarlas. Creo que los próximos años pertenecerán a una nueva figura: el barista emprendedor. Profesionales que unen técnica, sensibilidad y visión de negocio, y que dejan de ser solo ejecutores para construir proyectos propios con criterio. El café no crecerá por volumen, crecerá por profundidad. Y esa profundidad la van a aportar personas capaces de entender lo que hacen y comunicarlo con honestidad.
Jossiana Bernardes
Prever es arriesgado en nuestro contexto global. La industria debe exigir transparencia real, adaptación climática y tecnificación en origen, más allá del marketing. ¡Es urgente!
Además, habrá mucho más pequeñas marcas, y el productor ya sabe que puede tostar su propio café.
2. ¿Qué está cambiando realmente en la forma en que las personas experimentan el café hoy?
Kim Ossenblok
Está cambiando la escucha. Durante años la industria habló desde un lenguaje muy técnico, muy sensorial, muy de experto, y eso atrajo a unos pocos y alejó a muchos. Algunos consumidores se acercan con curiosidad; otros se frustran porque no perciben las notas sutiles de las que se habla. Hoy ese desequilibrio empieza a corregirse. Más personas quieren entender lo que beben, de dónde viene, cómo se tostó. Pero necesitan acompañamiento. Sin formación, la sensibilidad se queda en impresión. Con formación, se convierte en criterio. Y ahí está el cambio real.
Jossiana Bernardes
El café hoy va hacia identidad y salud. Pero cuidado: crecen los “aprovechadores” con «infusionados» algunos con aromas artificiales, un fraude sensorial que engaña al nuevo consumidor, esto hay que definir.
3. ¿Qué define un café excelente en el mercado actual?
Kim Ossenblok
Un café excelente es coherente y sutil. Tiene una historia trazable, un tueste pensado para ese grano y una preparación que lo respeta. Y entrega en taza lo que el origen trabajó: limpieza, transparencia, notas diferenciadoras ligeras. Pero la sutileza no se impone sola; hay que aprender a percibirla. Por eso insisto tanto en el trabajo sensorial, en desarrollar los siete sentidos. Un café excelente no se reconoce solo con la lengua. Se reconoce con presencia, con atención, con un paladar entrenado. La excelencia hoy es técnica, criterio sensorial y humana al mismo tiempo.
Jossiana Bernardes
Excelencia es equilibrio, limpieza del terroir y complejidad aromática. Si suma atributos positivos y limpieza técnica, ¡es un café excelente!
4. ¿Qué debería entender mejor el consumidor?
Kim Ossenblok
Que lo que hoy se presenta como especialidad no siempre lo es. Ha entrado una tendencia a saborizar cafés incluso dentro de este segmento, y eso desvirtúa el verdadero aporte del origen. Frente a esa deriva defiendo lo que llamo café sensible: una taza limpia, inocua y transparente, con matices sutiles nacidos del terroir y del proceso, no añadidos artificialmente. El paladar se educa. Cada vez más cafeterías organizan catas de café sensible, y ahí el consumidor conecta, en taza y en directo, con el valor real que hay detrás de cada café.
Jossiana Bernardes
En mi observación el cliente no entiende el precio ni las descripciones confusas en los packs. Es falta de que el profesional sepa definir técnicamente un café y comunicarlo de manera simples al cliente con ¡Más rigor!
Cierre
El café avanza entre dos fuerzas:
la búsqueda de mayor conocimiento y la necesidad de simplificar su comprensión.
Por un lado, se exige más rigor, más transparencia y más respeto por el origen. Por otro, se abre una oportunidad clara: educar mejor, comunicar mejor y acercar el café a un público más amplio sin perder su esencia.
Quizás ahí esté el verdadero futuro del café: en el equilibrio entre técnica y emoción, entre profundidad y accesibilidad.
“El futuro del café no pertenece a quien más sabe, sino a quien mejor lo entiende y sabe transmitirlo.”
Kim Ossenblok
“El café no crecerá por volumen, crecerá por profundidad.”
Jossiana Bernardes
“El café avanza hacia identidad y salud, pero debemos proteger al consumidor del ruido y la confusión.”




